En una situación tan abierta como la actual, el rigor y la disciplina son una decisión intelectual, todo opera dentro de ciertos límites. La cuestión es imponerse los límites adecuados.
El proyecto se desarrolla para un lugar, de acuerdo al los intereses del cliente, dentro de un presupuesto y otros condicionantes que van determinando restricciones que junto con el juicio y buen criterio imponen ciertos límites. Dirigiendo hacia el lugar adecuado tanto la energía como el talento, la ambición y la visión. Donde poner el máximo énfasis a lo que consideramos más importante, dando valor a las cuestiones superiores. Ordenar ambiciones: ¿Qué se quiere conseguir?
Establecer el clima operativo del proyecto, ambiente en el que el proyecto pueda desarrollarse adecuadamente. Proyecto como resultado de un dialogo entre cliente, arquitecto y otros agentes. Abiertos a nuevas formas y composiciones de edificios coherentes, de dinámica continua. Singulares como cualidad, como lenguaje.